Un parche (“drumhead”) es una membrana tensada sobre uno o ambos extremos abiertos de un tambor. Originalmente los parches eran confeccionados con cuero de vacuno, pero era muy difícil mantenerlos afinados, así como muy pobre su resistencia a los efectos climáticos (humedad y temperatura).

En 1956, Chick Evans inventó el parche de plástico, recurriendo a un derivado del poliéster llamado Mylar, creado por DuPont. Las ventajas del parche de plástico fueron evidentes desde un principio: menor costo, tonalidad relativamente estable, menores efectos ambientales y mayor durabilidad.

Luego de la aparición del Mylar, DuPont produjo una nueva fibra sintética derivada de la aramida, el Kevlar, con el que también se comenzaron a elaborar parches. Pese a su gran resistencia e incomparable durabilidad, generaban muchas afecciones en las manos de los bateristas (por rebote excesivo) como tendinitis y síndrome del tunel carpiano; por otro lado, ofrecían muy poca resonancia y un estrecho rango tonal.
Es así que progresivamente fue restringiéndose la utilidad del Kevlar a dos situaciones específicas: la confección de protectores contra impacto (v.gr. contra el mazo del pedal del bombo: “Kick Pad” de Aquarian o “Falam Slam” de Remo) y la elaboración de parches para tambores de marcha. Hoy en día el Mylar sigue siendo el material preferido para la confección de parches.

Entre los más prominentes fabricantes de parches a nivel mundial se incluyen empresas como Aquarian, Attack, Evans y Remo. Sin embargo, dado que en el mercado peruano sólo contamos con distribuidores oficiales de Remo, en adelante nos ocuparemos exclusivamente de los parches producidos por esta última marca.

Hay acuerdo general respecto a que uno de los determinantes mayores en el sonido de un tambor es el parche, ya que es el generador del tono, con un impacto también considerable en el timbre, el ataque y el sustain del tambor. A su vez, existen tres factores primarios que afectan el sonido de un parche:

•    la capa o película (“film”)
•    las aplicaciones y
•    la configuración

Película

La película de Mylar puede ser de diferentes colores:

•    transparente (“clear”)
•    blanco (“smooth white”)
•    gris (“suede”) y
•    negro (“ebony”)

Aplicaciones

Las aplicaciones están referidas a determinados procesos a los que se somete la película de Mylar para modificar sus características sonoras. Entre las aplicaciones principales tenemos:

•    el “coating” o revestimiento
•    el “overlaying” (capa adicional por encima) y
•    el “underlaying” (capa adicional por debajo)

Coating

El revestimiento consiste en rocear un material por encima de la capa de manera que se modifiquen ciertas características de la superficie del parche. Los ejemplos más conocidos son los siguientes:

•    La mayoría de parches para tarola se recubren con un material áspero a fin de permitir la acción de frote de las escobillas (v.gr. “Coated”)
•    Otros se revisten de un material que les da un aspecto jaspeado similar a los antiguos parches de cuero vacuno (v.gr. “Fiberskyn” y “Renaissance”)

Overlaying

Consiste en colocar una capa adicional de Mylar por encima del film en forma de círculo central (“dotted”) de 4-10″ de diámetro. Si bien amortiguan algunos sobretonos, reforzando así la nota fundamental, siempre tienen un cierto efecto de sordina, y pueden resultar incomodos al momento de usar una escobilla en la tarola. Se hallan disponibles como variantes del tipo Ambassador, dando origen a una nueva serie denominada CS (“Control Sound”).

Underlaying

En este caso la capa adicional de Mylar se ubica por debajo del parche de percusión, de modo que no se interponga con el trayecto de las escobillas, al evitar irregularidades en la superficie. Ejemplos de este tipo de parches son las series Powerstroke que cuentan con un anillo subyacente a modo de sordina, a fin de eliminar algunos sobretonos espúreos.