Le llamo guitarra desnuda al sonido de la guitarra acústica, del  cajón y sus cuerdas, de su vibración limpia de aire y madera. Y la invoco en estas lineas para que no pueda equivocarme si hablo desde y con el corazón.

Hoy escribo  sobre un ser mitad hombre mitad guitarra. Intenso y fugaz. Que pasa del todo a la nada conmoviendo al testigo que siente y comparte su alma, en ese momento de dimensiones mayores. En ese escuchar lo que tiene que decir: Su verdad.

Cuándo cantaba en la noche de su alma, su canto era como un llanto. Y todo el que lo escuchaba quedaba limpio del llanto propio. Su sentida vibración recuerda la vida que se enciende y se apaga. Y su canto es la voz de uno, de todos y de ninguno. Y a través de su existencia se manifiestan el amor, la compasión y sus contrarios, el sentimiento humano y su pensar.

Alguno podría decir:  ”yo he escuchado a mi vecino con su guitarra y la verdad hasta me han dado ganas de irle a pedir que se calle, prefiero los grandes conciertos con excelente sonido y efectos espectaculares que me hagan sentir con intensidad la música”.

La música de estudio bien grabada o un concierto con un excelente sonido te hacen experimentar la música a otro nivel,  pero el hombre guitarra del que hablo no necesita tanto para conectarse con el que escucha. Le basta solamente reformular un breve espacio entre el oido, la mente  y el corazón.

Con cualquier instrumento se puede sin duda manifestar el espíritu, pero solo los similares a la guitarra:  portátiles, armónicos, acústicos, que nos permitan cantar, etc., pueden hacerlo en cualquier lugar y en cualquier amanecer.

La guitarra acústica tiene la característica de ser una buena compañera, se abraza y se estrecha al pecho, para que pueda ser uno el latido y el acorde, en las luchas y las fiestas, en las alegrías y las tristezas.

Es verdad que solo la garganta nos basta para manifestarnos en este espacio de la música de la humanidad, pero la complejidad que puede representar el hombre guitarra nos hace temblar de alegría. Nos hace llorar y cambiar nuestras vidas.

Hay muchos profetas en los que este hombre guitarra se ha manifestado dando su mensaje. Hombres, mujeres  y guitarras con nombres que han coexistido como ventanas por las que entra el sol que calienta la revolución y la hace crecer. El sol que exalta el espíritu y lo hace trascender.

Quiero dejarlos con los pies sobre la tierra escuchando estas canciones que probablemente expliquen lo que yo con palabras no puedo, y quién sabe, puedan despertar en el lector el deseo de ser un canal para que el hombre guitarra haga vibrar su vida y la vida de los que le rodean. Nunca es tarde para empezar a experimentar  lo que la guitarra es.

Atahualpa Yupanqui
Violeta Parra
Silvio Rodriguez

En el volcán mas alto o en la más lejana orilla, en la cueva profunda o el submarino nuclear, El Hombre Guitarra vá.

Carlos Portillo
Miluminaria